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Mi amigo Fidel

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Este libro resume las memorias del autor, de su padre y de sus compañeros en la guerra contra la dictadura de Batista en Cuba desde 1945, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

También incluye las vivencias personales del autor desde el 2 de enero de 1959 hasta el 25 de noviembre de 2015, relativas a sus contactos con Fidel Castro, con su familia, escoltas, médicos y otros colaboradores directos.

Lo más interesante del libro es la forma en que describe, de primera mano, la manera en que Fidel Castro dirigía a todo el movimiento insurreccional dentro de Cuba, desde sus primeros años de estudiante en la Universidad de La Habana en 1945 y luego en las etapas de 1948 a 1952.

El padre del autor, Robert A. Paneque, inició sus contacto con Fidel en 1945 en la Universidad de La Habana y luego en Bayamo, la Ciudad Monumento Nacional de Cuba, -a instancias de Fidel-, comenzó a estructurar un movimiento insurreccional de guerra clandestina, que primero involucró a estudiantes de la Escuela de Comercio de Bayamo y luego se fue ampliando a trabajadores, colectivos cívicos, mujeres y a la población en general.

Todo este sistema era dirigido personalmente por Fidel, quien tenía desde muy joven un espíritu de conspirador nato, por lo que exigía una compartimentación extrema entre los diferentes combatientes clandestinos y luego entre las células de acción, propaganda, sabotaje y combate.

El libro narra en voz de todos esos jóvenes combatientes de 13, 14 y 16 años sus propias experiencias y describen el por qué se convirtieron en seguidores de Fidel Castro Ruz a riesgo de sus propias vidas.

Lo que se conoció en Cuba como la Generación del Centenario, fue una pléyade de niños, jóvenes, hombres, mujeres, ancianos, empresarios, ganaderos, agricultores, ejecutivos y ciudadanos en general, que fueron capaces de secundar todas aquellas acciones combativas con un valor que en cientos de ellos alcanzaron niveles épicos.

Muchos soportaron las torturas más horrendas, como fue el caso de Abel Santamaría, a quien los esbirros de Batista le sacaron los ojos y no fue capaz de delatar a Fidel. A otros le arrancaron las uñas y tampoco claudicaron. Osvaldo Herrera, con 25 años, prefirió ahorcarse en la celda en el cuartel de Bayamo tras haber sido torturado cruelmente por los sicarios de la dictadura, para evitar le pudiesen sacar alguna confesión.

En el caso de Robert A. Paneque, lo mismo: fue torturado hasta casi dejarle sin vida y no dijo una palabra.

Todo esto es lo que refleja el libro Mi amigo Fidel, un testimonio directo de por qué Fidel castro triunfó en Cuba en 1959, de por qué se mantuvo al frente de la Revolución Cubana por casi 60 años y de por qué ese movimiento que él inició en 1945 le quedan por lo menos 60 años más de vida.

 

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Descripción

Este libro resume las memorias del autor, de su padre y de sus compañeros en la guerra contra la dictadura de Batista en Cuba desde 1945, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

También incluye las vivencias personales del autor desde el 2 de enero de 1959 hasta el 25 de noviembre de 2015, relativas a sus contactos con Fidel Castro, con su familia, escoltas, médicos y otros colaboradores directos.

Lo más interesante del libro es la forma en que describe, de primera mano, la manera en que Fidel Castro dirigía a todo el movimiento insurreccional dentro de Cuba, desde sus primeros años de estudiante en la Universidad de La Habana en 1945 y luego en las etapas de 1948 a 1952.

El padre del autor, Robert A. Paneque, inició sus contacto con Fidel en 1945 en la Universidad de La Habana y luego en Bayamo, la Ciudad Monumento Nacional de Cuba, -a instancias de Fidel-, comenzó a estructurar un movimiento insurreccional de guerra clandestina, que primero involucró a estudiantes de la Escuela de Comercio de Bayamo y luego se fue ampliando a trabajadores, colectivos cívicos, mujeres y a la población en general.

Todo este sistema era dirigido personalmente por Fidel, quien tenía desde muy joven un espíritu de conspirador nato, por lo que exigía una compartimentación extrema entre los diferentes combatientes clandestinos y luego entre las células de acción, propaganda, sabotaje y combate.

El libro narra en voz de todos esos jóvenes combatientes de 13, 14 y 16 años sus propias experiencias y describen el por qué se convirtieron en seguidores de Fidel Castro Ruz a riesgo de sus propias vidas.

Lo que se conoció en Cuba como la Generación del Centenario, fue una pléyade de niños, jóvenes, hombres, mujeres, ancianos, empresarios, ganaderos, agricultores, ejecutivos y ciudadanos en general, que fueron capaces de secundar todas aquellas acciones combativas con un valor que en cientos de ellos alcanzaron niveles épicos.

Muchos soportaron las torturas más horrendas, como fue el caso de Abel Santamaría, a quien los esbirros de Batista le sacaron los ojos y no fue capaz de delatar a Fidel. A otros le arrancaron las uñas y tampoco claudicaron. Osvaldo Herrera, con 25 años, prefirió ahorcarse en la celda en el cuartel de Bayamo tras haber sido torturado cruelmente por los sicarios de la dictadura, para evitar le pudiesen sacar alguna confesión.

En el caso de Robert A. Paneque, lo mismo: fue torturado hasta casi dejarle sin vida y no dijo una palabra.

Todo esto es lo que refleja el libro Mi amigo Fidel, un testimonio directo de por qué Fidel castro triunfó en Cuba en 1959, de por qué se mantuvo al frente de la Revolución Cubana por casi 60 años y de por qué ese movimiento que él inició en 1945 le quedan por lo menos 60 años más de vida.

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